Aplicación de Agroquímicos: Buenas Prácticas, Factores Clave y Herramientas de Precisión

¿Por qué es tan importante la aplicación de agroquímicos?

La aplicación de agroquímicos es una práctica esencial en la agricultura moderna. Su uso adecuado permite controlar plagas, malezas y enfermedades, garantizando la productividad y rentabilidad de los cultivos. Sin embargo, aplicar un producto de calidad no asegura por sí solo la eficacia del tratamiento: las condiciones ambientales, la calibración del equipo y la forma en que se realiza la aplicación son factores determinantes para obtener buenos resultados.

Una aplicación incorrecta no solo implica pérdidas económicas por desperdicio de insumos, sino que también puede provocar impactos ambientales negativos y favorecer la resistencia de plagas y enfermedades. Frente a una agricultura cada vez más exigente y un clima más variable, el desafío actual es aplicar los agroquímicos de manera precisa, segura y sostenible.

Factores Climáticos que Afectan la Eficacia de los Agroquímicos

Las condiciones del clima influyen directamente en cómo se comporta el producto aplicado y en la capacidad de la planta para absorberlo. Entre los factores más relevantes se encuentran:

Temperatura

  • El rango óptimo de aplicación se encuentra entre 10 y 25 °C.
  • A temperaturas muy altas, los ingredientes activos pueden degradarse rápidamente o evaporarse antes de llegar a la planta.
  • A temperaturas muy bajas (<10 °C), la fisiología de la planta se ralentiza, reduciendo la absorción, especialmente en productos sistémicos.

Humedad relativa

  • Una humedad intermedia favorece la absorción foliar.
  • Con humedad baja, las gotas se evaporan rápido y aumentan las pérdidas por deriva.
  • Con humedad excesiva, el riesgo es que el producto sea lavado por condensación o lluvias inesperadas.

Viento

  • Es el principal causante de la deriva de los productos.
  • Vientos fuertes (>15 km/h) deben evitarse totalmente.
  • Una brisa ligera a moderada (8–12 km/h) puede incluso mejorar la cobertura y distribución del producto.

Inversión térmica

  • Es un fenómeno en el que el aire frío queda atrapado bajo aire cálido, evitando la dispersión vertical de las gotas.
  • Aunque el viento parezca calmado, este “peligro invisible” puede provocar que las gotas se desplacen horizontalmente, contaminando zonas fuera del objetivo.
  • Nunca se debe aplicar en estas condiciones.

Estrategias para Optimizar la Aplicación

Aplicar correctamente un agroquímico requiere considerar tanto el producto como el contexto de aplicación. Algunas recomendaciones clave son:

Monitoreo climático: usar estaciones meteorológicas y pronósticos hiperlocales para identificar las mejores ventanas de aplicación.

Horarios adecuados: las primeras horas de la mañana y el atardecer suelen ser más seguros por las condiciones de temperatura, humedad y viento.

Selección de coadyuvantes: ayudan a reducir la evaporación de las gotas y mejorar la adherencia en la superficie foliar.

Calibración del equipo: ajustar boquillas, presión y tamaño de gota es determinante para lograr una cobertura uniforme y reducir pérdidas.

Agricultura de Precisión y Digitalización: El Futuro de la Aplicación

El avance tecnológico permite pasar de una agricultura basada en observación empírica a una gestión basada en datos. Plataformas digitales integran información climática, de suelo y de cultivo para recomendar con precisión el mejor momento, dosis y condiciones de aplicación.

Ejemplo: Plataforma CropX

CropX, representada en Chile por Blass, es una de las soluciones más destacadas en agricultura de precisión, ya que combina sensores de suelo, telemetría y pronósticos climáticos hiperlocales. Sus principales beneficios incluyen:

  • Pronósticos climáticos integrados para evitar aplicaciones en momentos de riesgo.
  • Ventanas óptimas de aplicación de agroquímicos, recomendadas según pronóstico climático y condiciones ambientales, reduciendo el riesgo de pérdidas y mejorando la eficacia del tratamiento.
  • Alertas de enfermedades fúngicas que permiten aplicar de forma preventiva.
  • Aplicaciones a tasa variable, optimizando el uso de insumos según las necesidades de cada zona del campo.
  • Monitoreo de humedad, temperatura y salinidad del suelo, mejorando la absorción y eficiencia de los agroquímicos.

Los agricultores que utilizan CropX han reportado hasta 70% de aumento en rendimientos, 30% de ahorro en agua y 15% de reducción en fertilizantes, lo que se traduce en mayor rentabilidad y menor impacto ambiental.

Conclusiones

La aplicación de agroquímicos no debe verse como una tarea rutinaria, sino como un proceso estratégico que combina:

  • Conocimiento agronómico (factores climáticos y fisiología de la planta).
  • Buenas prácticas de aplicación (calibración, horarios y coadyuvantes).
  • Tecnología de precisión (sensores, pronósticos hiperlocales y plataformas digitales como CropX).

El futuro de la agricultura está en aplicar menos, pero mejor: usar los agroquímicos de forma más eficiente, segura y sustentable, garantizando así la rentabilidad de los cultivos y la protección del medio ambiente.

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